Tiburones increíbles: mitos y realidades
Los tiburones son una de las especies marinas más fascinantes y carismáticas, presentes en todos los océanos de nuestro planeta desde hace más de 400 millones de años.
Desafortunadamente, los tiburones han sido víctimas del estereotipo de  “comedores de hombres”, cuando la realidad es que los seres humanos matan más de 100 millones de 
tiburones cada año en todo el mundo.

La salud de los océanos depende, en mayor o menor 
proporción, de los tiburones. Si continúan declinando las poblaciones de estos maravillosos peces, los océanos enfrentarán consecuencias que todavía no podemos predecir.
I. Biología del tiburón
Los tiburones, al igual que las rayas y otros peces medio raros llamados quimeras, son cartilaginosos, es decir, que su esqueleto no está formado por hueso, sino por cartílago, como el material que forma el lóbulo de nuestras orejas o la punta de nuestra nariz. Aparecieron antes que los dinosaurios, hace 400 millones de años, y actualmente se conocen cerca de 500 especies.
Su anatomía es básica y relativamente primitiva. La forma de su cuerpo (comprimido lateralmente y alargado), junto con su juego de aletas y piel compuesta por escamas que más bien parecen pequeños dientes que atraviesan la dermis (dentículos dérmicos), les permite ser muy eficientes al nadar. Además, sus dientes no están fusionados a la mandíbula, sino que los van reemplazando por otros nuevos de manera continua, rápida y en serie a lo largo del borde de sus mandíbulas.
Para su reproducción, algunos son vivíparos, es decir, que los embriones se desarrollan en el interior de las madres, y otros son ovíparos, de manera que ponen huevos y los depositan en los mantos de algas. Tienen una tasa lenta de crecimiento y maduración sexual, y baja capacidad reproductiva, aunque alcanzan una talla adulta promedio de 2 metros, que es bastante grande para ser vertebrados. Pueden llegar a vivir de 25 a 40 años, según la especie.

Mito: Los tiburones tiene mala visión.
Realidad: Los ojos de los tiburones están equipados para distinguir los colores. Algunas especies de tiburones pueden detectar luz diez veces más débil que la luz más tenue que una persona promedio puede ver. Además, tienen unos órganos sensoriales especiales en su cabeza llamados ampollas de Lorenzini. Estas ampollas están rellenas de un gel que ayuda a detectar corrientes eléctricas generadas por sus presas. Estas bolsitas rellenas de gel son tan eficientes que los científicos saben que pueden detectar campos magnéticos.
II. La ecología de los escualos
Se considera a los tiburones como depredadores tope, pues mantienen en equilibrio la abundancia de las especies que se encuentran por debajo de ellos en la cadena trófica. Cuantificar sus poblaciones y comprender su biología y ecología resulta esencial para protegerlos de la sobreexplotación, y para evitar la destrucción de su hábitat.
No son fáciles de estudiar. Se les puede observar directamente en su hábitat, pero se trata de observaciones momentáneas, fugaces, por lo que deben utilizarse técnicas de observación remota para estudiar su comportamiento natural. 
En el CICESE, desde hace años los científicos se han dedicado a estudiar la genética del gran tiburón blanco y compararla con la de otras poblaciones de este fascinante escualo, así como su dieta. Con ayuda de marcas satelitales, tratan de conocer su presencia en aguas nacionales y sus zonas de crianza, con el fin de entender sus hábitos, costumbres e importancia en esta región y así contribuir a su mejor manejo y conservación. También otras especies de tiburón han sido estudiadas, sobre todo aquellas que están sujetas a pesca comercial.

¿Sabías que el gran tiburón blanco habita en las aguas de BC?
En esta región existen dos grupos o agregaciones de tiburones blancos adultos: una en la Isla Guadalupe, que se encuentra a 241 km frente a las costas del municipio de Ensenada, y en las Islas Farallón, localizadas a unos 43 km de las costas de San Francisco, en Estados Unidos. Un estudio realizado por investigadores del CICESE estimó que la población total de tiburones blancos en Isla Guadalupe es de 113 individuos. La de las Islas Farallón se estima en 219 ejemplares.

III. Interacción con pesquerías.
Un estudio publicado en 2005 señala que en los últimos 50 años, la sobreexplotación pesquera ha reducido más de 90 por ciento la abundancia de las poblaciones de los grandes peces depredadores: tiburones, atunes, picudos y lenguados. Así de grave es la interacción de los tiburones con los humanos que se dedican a pescarlos por deporte, para comer o para usar partes de sus cuerpos, como las aletas.
En México, la captura de tiburones y rayas ocupa el 10º lugar en la producción pesquera nacional, y más de 90 por ciento del producto, excepto sus aletas, es para consumo nacional. En cuanto a pesca artesanal o ribereña, aquella que se realiza cerca de la costa, es la tercera más importante. Y por años, los pescadores han visto bajar sus capturas porque cada vez hay más gente dedicada a esta actividad, por el deterioro de los ecosistemas y por las mismas actividades que los humanos realizamos en las costas.
Por ello, desde mayo de 2007 existe en México una regulación que establece cómo deben aprovecharse de manera sustentable los tiburones y rayas. Prohíbe el aprovechamiento exclusivo de las aletas; establece medidas de protección a especies como el tiburón blanco, tiburón ballena y manta raya gigante; controla las artes de pesca usadas para su captura; establece vedas y una franja costera de restricción dependiendo del tipo de embarcación que utilizan los pescadores, entre otros aspectos.

¿Sabías que en Bahía de los Ángeles puedes nadar entre tiburones balle
Esto se debe a que Bahía de los Ángeles, en la costa oriental de Baja California, es uno de los pocos sitios en el mundo donde se presentan agrupaciones de esta especie de tiburón, considerado el pez más grande del planeta. La morfología del suelo marino y de la costa, los patrones de vientos que favorecen la mezcla de la columna de agua, la temperatura y alta productividad del Canal de Ballenas, hacen de esta bahía un hábitat donde esta especie se congrega estacionalmente, entre junio y diciembre de cada año. Estos tiburones son animales apacibles que no representan riesgo alguno para el ser humano, pues se alimenta de plancton.