Para preservar una muestra biológica durante el mayor tiempo posible sin que pierda su calidad se utiliza normalmente nitrógeno líquido, aunque con helio líquido se pueden alcanzar temperaturas incluso menores, de hasta -268oC, lo que impide cualquier tipo de movimiento, inclusive a nivel molecular.
Hay dos problemas que pueden ocurrir durante el proceso de congelación o durante la descongelación posterior: la formación de cristales de hielo entre las células que, al comportarse como cuchillas, cortan las estructuras internas, y los cambios en la conformación misma del hielo que se presentan cuando las muestras se preservan a menos de -30oC.
Para evitar estos efectos hay que seguir ciertos procedimientos, como extraer el agua de las células y sustituirla por sustancias que las protejan y mantengan su equilibrio interno; controlar la velocidad de congelación para que, de formarse cristales, sean lo menos dañinos posibles, y finalmente, al descongelar las muestras, se deben eliminar las sustancias que ayudaron a proteger las células, porque suelen ser tóxicas a temperatura ambiente.
¿Sabías que...
... mientras la preservación por ultra congelamiento de recursos genéticos de animales domésticos tiene más de 50 años, la de especies acuáticas es un área nueva, sin métodos ni políticas completamente estandarizadas?