Alas, antenas y patas: una experiencia con insectos
Los insectos se encuentran en todas partes, desde el trópico hasta los polos, sobre la tierra, en el aire y en agua dulce. Imagínate, ¡más de las tres cuartas partes de los animales conocidos son insectos!
Después de sumar y sumar, se llegó a la conclusión de que hay más de un millón de especies repartidas por todo el mundo.
Los insectos son parte de un grupo aún más grande de animales: los artrópodos, nombre que se les da por tener sus patas articuladas, es decir que se flexionan y mueven, de forma similar al movimiento de nuestros brazos o piernas. 
I. Biología y ecología de los insectos *
Veamos cómo es la biología de los insectos. Tienen cabeza, tórax y abdomen. Además, su esqueleto exterior los cubre como si fuera una armadura y los protege de la deshidratación.
En la cabeza se encuentran los ojos, la boca y dos antenas para oler, tocar y orientarse. Sus dos grandes ojos están formados por cientos de facetas. La boca es distinta de un insecto a otro, según la comida que prefieran; así, hay insectos de bocas masticadoras, lamedoras, chupadoras y picadoras.
Debajo de la cabeza está el tórax de donde nacen las alas y las patas. Muchos de los insectos alados poseen dos pares de alas, pero en algunos, como en las moscas y en los escarabajos, uno de esos pares no funciona. Las alas son membranosas y muy finas; algunas tienen escamas, como las de las mariposas, o pelos muy finos, como en la polilla. 
En cuanto a sus patas, son seis y se reparten en pares. Los científicos han clasificado a estos insectos como hexápodos, palabra que significa "seis pies”. 
Finalmente llegamos al abdomen que se divide en varios segmentos o anillos. En su interior se hallan los órganos reproductores y el aparato digestivo; algunos, como las avispas, llevan un arma muy conocida por nosotros: el aguijón.
Supongamos ahora que operas a un insecto. Al abrir su cuerpo, descubrirás que también tiene su corazoncito, cuya tarea es la misma que en todos los animales: la circulación. Sin embargo, el corazón de los insectos no bombea sangre, sino hemolinfa. Este líquido puede ser incoloro, verde o rojo, según la especie.
Como los insectos no tienen pulmones, respiran por sus tráqueas, es decir, unos tubitos ramificados que llevan el oxígeno directamente a la hemolinfa. En cambio, los insectos acuáticos respiran igual que los peces: por medio de branquias que se encuentran al final del abdomen.
Los insectos se reproducen con mucha facilidad. ¡Y de dos maneras, como si con una no les bastara! Algunos son ovíparos, es decir, se reproducen por huevos. Otros son ovovivíparos, que suena casi igual, pero que es distinto: el huevo se queda dentro del cuerpo de la hembra hasta que el insecto se desarrolla por completo. El número de huevos que puede poner un insecto es variable. Una mosca común, por ejemplo, llega a poner hasta novecientos.
¿Tendrán los pequeños insectos alguna defensa para sobrevivir en un mundo de seres más grandes que ellos? Claro que sí, y muchas, por cierto.
Algunos adaptan su forma o cambian de color para confundirse entre las hojas o los troncos de los árboles. También hay insectos que muerden al ser atacados, y otros que emplean sus aguijones, como las abejas. Las hormigas rojas, si se las molesta, arrojan un ácido que irrita la piel de su enemigo.
Se podría decir que los insectos comen de todo: jugo de las hojas, frutas, granos, larvas de otros insectos, carne, materia en descomposición, basura o madera.

La metamorfosis de los insectos
Lo más asombroso de los insectos es el proceso de cambios que experimentan en su crecimiento: la metamorfosis. Ésta puede tardar días, e inclusive años en algunas especies. Hay tres tipos de metamorfosis, según los cambios que sufre un insecto: directa, gradual y completa.
II. Insectos útiles, insectos dañinos

Como puedes apreciar, el mundo de los insectos da para todo. Hay insectos que son útiles para el hombre y otros decididamente dañinos. Nos prestan sus buenos servicios: la abeja con su miel, las larvas de ciertas mariposas con su seda, las mariquitas que destruyen a los pulgones asoladores de cosechas y tantos otros. Además, la mayoría de los insectos contribuyen al equilibrio y desarrollo de la naturaleza.
Algunos participan en la polinización de las plantas, y otros nos sirven de alimento, como los gusanos del maguey, los chapulines y los famosos "jumiles".
También existen insectos parásitos, ¡muy peligrosos!, que se alimentan de la sangre que chupan de los animales y del hombre, como las chinches y los piojos, que a menudo son portadores de graves enfermedades. Ciertas moscas inoculan sus huevos bajo la piel de las personas y sus larvas se alimentan de la sangre y la piel.
Las moscas, las chinches, las pulgas, la langosta, son enemigos declarados del hombre. ¿Has oído hablar de la mosca tse-tsé? Pues ella es portadora de la enfermedad del sueño. Muchos insectos, convertidos en plagas, dañan la naturaleza. Para combatir esta clase de insectos dañinos, el hombre ha inventado los insecticidas.
Pero los insecticidas que fueron mortales para algunas especies, hoy sólo les causan estornudos, de manera que desde hace unos años se intenta controlar las plagas con otros insectos que se alimentan de estos insectos dañinos.

*Texto: Carlos R. Beutelspacher / “Insectos”, biblioteca digital del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) – www.ilce.edu.mx

¿Sabías que...
...En el CICESE se encuentra la única colección de insectos de Baja California. Tiene 10 mil ejemplares y se creó para documentar la biodiversidad de la península.  
Más de 95% de los ejemplares  se colectaron en Baja California, incluyendo muchas especies endémicas, es decir, que sólo existen en nuestro estado.